Vientos de Cambio: La Extrema derecha y la Unión Europea.

Lideres extremaderecha europea, foto de 2014 . J. Warnand / Efe

Escrit per:  Jorge Torres

Como diría Eric Hosbwam vivimos “tiempos interesantes”. Interesantes sin duda, frenéticos y terribles también. La extrema derecha que va más allá de sus clásicas representaciones en Europa encarnadas en el nazi-fascismo va ganando posiciones y apunta maneras. El último susto lo vimos en las pasadas elecciones presidenciales austriacas, donde el ecologista Alexander Van der Bellen ganó por la mínima y gracias al voto por correo al ultraderechista Norbert Hofer y aún así se impugno la elección y se repitieron presidenciales donde esta vez ya si, Van der Bellen ganó con un poco más de margen. En Francia y aun corriendo riesgo de decir algo impopular, quienes van a recoger lo sembrado en las masivas manifestaciones y protestas contra la “Ley del Trabajo” del gobierno Valls-Hollande será el Front National de Marine Lepen. En Polonia gobierna Andrzej Duda del PiS un partido para quienes “Solidarnosc” (los responsables de la caída del “socialismo real” en Polonia) eran “comunistas” y mejor olvidarse de ellos. Mientras en Hungría el Partido Jobbik lleva años con desfiles de sus “camisas negras” sin ningún impedimento por las calles del país. O de nuevo, Alemania donde AfD ha dado un puñetazo encima de la mesa en más de un Länder donde han sacado una nutrida representación y se augura un crecimiento sostenido y potente, mientras la estructura de cuadros del NPD (el Partido Nacional Alemán, es decir, los nazis) se integran en esta nueva formación. Podemos irnos por toda Europa y veremos signos alarmantes de una nueva expresión histórica de la extremaderecha que viene para quedarse.

Lamentablemente quien piense que en España estamos a salvo, por la idiosincrasia de la composición interna del PP, es que no ha entendido tampoco en que consiste por ejemplo el “procés” que vivimos en Catalunya con este repliegue identitario. Repliegue que ha basculado hacia una clara derecha el discurso mayoritario oficial y de las clases subalternas catalanas. Porque a nivel central nosotros tenemos un españolismo cerril y bárbaro, pero este es todavía por suerte, bastante acomplejado. Cosa que en las “nacionalidades históricas” del Reino, el complejo es mínimo y no dudan en salir a palestra como si nada, todo envuelto en ropajes democráticos… más faltaría. Aunque España, en consonancia con los países de la ribera mediterránea que mantuvieron un régimen fascista hasta los años 70 (como también Portugal y Grecia) la extremaderecha se encuentra en gran medida a gusto y representada en los patrones más clásicos del movimiento.

La izquierda en cambio está desarmada. Y es que el problema que tenemos es que no somos capaces de plantear una alternativa real al “consenso” liberal a nivel Europeo, ya que se ha aceptado de forma más o menos crítica por una inmensa mayoría de la izquierda a nivel de la UE, que las únicas reglas de juego son las marcadas o que estas, llegado el momento, pueden cambiarse. Craso error que ya se ha visto en Grecia y que debería servir de anuncio a navegantes diversos: Esta senda es acabar asumiendo tarde o temprano el TINA (“There Is No Alternative” – “No Hay Alternativa”). Quienes sí que están planteando eso en cambio es la extremaderecha y de ahí surge su éxito y de ahí surgirá su victoria si no somos capaces de plantarnos y ver que estamos haciendo mal para poder combatirles con eficacia a ellos y a nuestro enemigo liberal. Y aquí, el debate entorno la Unión Europea plantea un eje central y de pivote respecto que queremos o seremos capaces de hacer.

La extremaderecha reclama una vuelta a los “límites” del Estado-Nación. El usar ese Estado para poner coto y límite a los excesos de estos capitalistas que se han crecido tanto que no respetan absolutamente nada. Como el fascismo primigenio de los años 20 y 30 el discurso social es la clave del éxito de este. El nuevo “demonio” a combatir, ya no es el comunismo o la judería internacional (que igualmente queda ahí), es el islamismo radical y un sistema democrático que se las ve ineficaz para solventar ese problema de seguridad mientras además la situación social degenera y se agrava cada vez más. Utilizan el miedo como herramienta arrojadiza entre la gente y como los liberales afirman que tienen la clave de la seguridad a cambio de libertades que venden como elementos degenerados de nuestras sociedades. Ellos, dentro de su discurso, plantean una alternativa real a lo que tenemos enfrente que es esta UE dominada por Tecnócratas y liberales.

Hace unos años hice un cursillo en la UNESCO entorno el crecimiento de la extremaderecha en Europa y desde entonces tengo grabada a fuego la siguiente frase que aprendí allí como advertencia y alarma: “La extrema derecha tiene buenas preguntas, pero da muy malas respuestas”. El problema que tenemos nosotros y que deberíamos plantearnos es ¿Por qué la izquierda no hace esas buenas preguntas a la gente?

Para mí la respuesta está clara y no es otra que: “EUROPA (UE) delenda est”. Ya que no sólo es un proyecto neoliberal, sino que en su podredumbre derivada de la miseria social y económica a la que aboca a la inmensa mayoría de la población nos está infectando a todos con un virus reforzado y renovado de la extremaderecha. Insisto en que estamos ante un nuevo paradigma de la misma para el momento histórico en el que nos encontramos. Pero no sólo en el acto de destrucción y de negación del proyecto del enemigo de clase debemos nutrirnos. Debemos ser capaces de ver que Europa somos capaces de proponer como alternativa a la Europa del Capital y la Guerra, falsamente vendida como cierto “internacionalismo” y a la vez a la Europa de los Estado-Nación. Y todo esto pasa, aunque pueda sonar paradójico, por la recuperación del Estado (que no Nación) y usar sus herramientas como dirían los clásicos de “dominación de clase”, pero por y para la clase trabajadora. Hace falta construir un proyecto que partiendo inicialmente de los límites del Estado realmente existente, con capacidad de actuar en el concierto de las naciones, sea capaz de hacer entender primero a nuestro pueblo y luego al resto, que los grandes problemas que nos amenazan ya no como civilización, sino como especie, son cosas de todos y encerrarse ya sea a través de la “Europa Fortaleza” que consagra la UE, como la vuelta al Estado-Nación que consagra la extremaderecha, no es ninguna solución real a nuestros problemas. Realmente no hace falta montar un drama con esto, simplemente si la izquierda llega al poder del Estado, esta debería empezar a aplicar un programa de choque para solventar la situación económica y social del país. Para ello y si quiere ser consecuente, tendrá que legislar contra ciertos paquetes legislativos de la UE. No hará falta que hagamos nada más, el carácter antidemocrático de la UE saldrá a relucir y además, azuzará a la extremaderecha para que le haga de nuevo, de tropa de choque, contra la libertad y la democracia.

Recordemos que estamos en política porque queremos cambiar las cosas para bien y para que la inmensa mayoría de la población viva en condiciones dignas. Si la UE en vez de servir para la democracia y libertad de los pueblos de Europa, sirve para dar alas al fanatismo de la extremaderecha e imponer con todos sus sufrimientos el Nuevo Orden Mundial y el “consenso liberal” con toda la miseria que esto está y seguirá produciendo. Nuestro deber es y recuperando una analogía del histórico antifascismo: matar a la serpiente para que deje de envenenar y destrozar los huevos de su nido para que no pueda reproducirse.

1 Comment

  1. Allá por los años 60 del pasado siglo, en la Alemania Federal, cómo emigrante sin papeles y en el momento en que estaba deshojando la margarita, sobre si me afiliaba al PCE, un viejo camarada me aseveró que, “todo lo que viene de la derecha, es malo, aunque no lo parezca”.
    El tiempo, solamente le ha dado la razón y la UE es la derecha, pura y dura.
    Salud y República.

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