Acceso a la energía. Derecho social y a la vida.

Escrit per: Albert Gonzalez Navarro

Nuestras vidas están rodeadas de elementos tecnológicos que pretenden darnos bienestar. Podemos hablar con personas a miles de kilómetros de distancia, realizar videoconferencias en tiempo real, lanzar cohetes tripulados a estaciones espaciales o prever una posible colonización de Marte.  Muchas veces no somos conscientes de todos estos medios ya que no siempre son visibles.

En este artículo me voy a centrar en la base de todo.  Me voy a referir a la energía y sobre todo al acceso a esta ya que sin ella no podríamos gozar de unos privilegios aparentes.

¿En primer lugar que significa energía?

Es una palabra que provine del griego enérgeia que significa actividad también encontramos la definición de energía en otra palabra griega energós que significa entre otras, fuerza de trabajo.

En definitiva nos da la idea de una capacidad para producir un trabajo, transformar o poner en movimiento.

Es por ello que para la adaptación a nuestras vidas, necesitamos el uso de la energía. Y para ello necesitamos transformarla para cada necesidad del quehacer diario.  Es bien sabido que “La energía no se crea ni se destruye, se transforma”.

En el desarrollo de mi exposición me voy a referir a aquellas energías necesarias para nuestro bien estar como es el suministro electricidad cuya fuente de energía nos aporta, luz, calefacción, agua y otras formas de energía.

¿Pero como se produce la electricidad?

¿Qué elementos naturales son usados para la producción de electricidad?

¿Quiénes son los propietarios de estos medios?

 

  1. Producción de la electricidad

Principalmente existen los siguientes medios de generación:

  • Hidráulica

La materia prima usada es el agua.  Se necesita un salto de agua que puede ser natural o artificial.  La caída del agua hace girar una turbina que a la vez hace girar un alternador que genera electricidad.

  • Eólica

El viento hace girar unas aspas que hacen girar un alternador que genera electricidad

  • Solar

Existen dos sistemas principales el fotovoltaico que mediante una reacción química producida en los paneles fotovoltaicos genera electricidad y el termoeléctrico que mediante el calor solar produce vapor en un sistema hidráulico. Dicho vapor genera una presión que hace girar una turbina que a la vez hace girar un alternador que produce electricidad.

  • Térmica

En este caso, existen diversos tipo de combustible que al quemarlos genera la energía necesaria para hacer girar unos alternadores.  Los combustibles usados son materiales naturales como el carbón (térmicas convencionales), Gas (Ciclos combinados), fuel oil o el uranio (centrales termonucleares)

Hasta aquí hemos hablado de los medios de generación mas habituales que usan diferentes combustibles que se encuentran en la naturaleza.

Hasta llegar a nuestras casas la energía pasa por diversas operaciones de elevación para poderla transportar lejos de la generación para que no se produzcan perdidas. La transformación a un nivel de tensión mas baja para poderla distribuir y la transformación a baja tensión para poderla consumir en nuestros hogares.

Para ello, hemos contratado con una comercializadora el nivel de consumo que estimamos necesario y por ello pagamos unos recibos  que nos cuestan bastante entender.

Estas compañías comercializadoras, siendo las principales filiales de las grandes multinacionales (Enel-Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP, E-On entre otras) que se re-facturan los servicios y que van consolidando los resultados para obtener grandes beneficios.

Sin olvidar los diferentes sistemas de cálculo del precio incluyendo el del mercado libre en que el precio sube o baja en función de la oferta y la demanda. Es un sitema totalmente especulativo que responde a la voluntad de las eléctricas (apoyadas por los diferentes gobiernos) de obtener grandes beneficios.

Es aquí donde me voy a centrar en el concepto de energía como un bien necesario para la vida.

He comentado anteriormente que la materia prima para la generación de energía está constituida por elementos de la propia naturaleza: El sol, el viento, el gas, el carbón o el agua entre otros.

¿Cómo podemos entender que debamos pagar por el uso de estos elementos?

Entiendo que el proceso es complejo y que precisa de unas inversiones, de un mantenimiento y de renovaciones de las redes.

Entiendo que los empleados de dichas compañías deben ser retribuidos según su formación, preparación y dedicación.

Pero pensemos en el consumidor, es decir,  nuestros vecinos, nuestro barrio,  nuestra ciudad, nuestro país, en definitiva en nosotros.

¿No es la energía un derecho fundamental para el hombre? ¿No es un derecho social?

Hablemos de pobreza energética.

Puede decirse que un hogar está en situación de pobreza energética cuando es incapaz de pagar una cantidad de servicios de la energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas y/o cuando se ve obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda.

Recordemos algunos puntos importantes:

  • Uno de cada tres hogares en paro sufre pobreza energética
  • La pobreza energética causa más de 7.000 muertes prematuras al año
  • España es el 4º país de la UE con más hogares incapaces de mantener una temperatura adecuada en sus hogares.
  • Todos los indicadores analizados muestran un incremento de la vulnerabilidad energética  en los hogares españoles.

Los datos macroeconómicos muestran un crecimiento de la economía catalana y una mejora desde hace meses. No obstante, todavía cuesta que las buenas cifras lleguen a los colectivos más vulnerables. La Generalitat ha presentado un informe encargado a 30 académicos que concluye que el 19% de los catalanes están en riesgo de pobreza. Este porcentaje, que corresponde a 2015, es 1,9 puntos inferior al del año anterior, pero todavía está por encima de la media de la UE (17,2%). Uno de los colectivos más vulnerables es el de los extranjeros en Cataluña (un 51% se encuentran en riesgo de pobreza). Cataluña es la 11ª región más desigual de la UE, mientras que España en su conjunto es la séptima.

Consecuencias de la pobreza energética

Las situaciones de pobreza energética no sólo afectan a las decisiones de gasto del hogar, que tiene que debatir cómo distribuir sus ingresos entre todas las necesidades básicas del hogar, sino también a la calidad de vida y a la salud de las personas. Según el informe de la Organización Mundial de la Salud (World Health Organisation, 2011), en el que se realizó una extensa revisión de estudios llevados a cabo en Europa desde mediados de la década de los noventa del siglo pasado, el 30% de la mortalidad adicional de invierno se debe a unas insuficientes condiciones de climatización en viviendas.

En 2012, la mortalidad adicional de invierno promedio en España fue de 24.000 muertes por lo que más de 7000 fallecimientos prematuros estarían asociados a la pobreza energética, si tomamos como referencia ese 30% establecido por la OMS, valor muy superior a las víctimas mortales en accidentes de tráfico en carretera en España. Paradójicamente, el riesgo de sufrir una muerte prematura durante el invierno es mayor en aquellas comunidades con temperaturas más suaves.

Podemos alegrarnos de la entrada en vigor de la ley 24/2015 que prohíbe a las comercializadoras interrumpir el suministro de energía sin la autorización de los servicios sociales del ayuntamiento de turno.  Habrá que estar alertas en la aplicación de esta ley.

 

Resultados de una eléctrica

 

A modo de ejemplo veamos los resultados de una compañía eléctrica (Endesa)

Enero-Septiembre 2016 Enero-Septiembre 2016
Millones de €
INGRESOS 14.107 15.412
EBITDA 2.869 2.752
EBIT 1.811 1.735
BENEFICIO NETO 1.305 1.206
CASH FLOW OPERATIVO 2.554 1.693
DEUDA FINANCIERA NETA (2) 4.964 4.323
INVERSIONES NETAS 515 453

Podemos Comprobar que a pesar de un menor ingreso, el beneficio de la empresa se ha incrementado un 22%

 

Bono Social

El denominado bono social es un mecanismo creado por el Gobierno para proteger a los ciudadanos que pertenecen a determinados colectivos.

Dicho mecanismo se puso en marcha el 1 de julio de 2009 y, en la actualidad, tienen derecho a acogerse al bono social los consumidores denominados vulnerables, definidos en el artículo 45 de la Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico, como los consumidores de electricidad que cumplan con las características sociales, de consumo y poder adquisitivo que se determinen.

Según la disposición transitoria décima de la Ley 24/2013, de 26 de diciembre, tienen derecho al bono social los suministros de los consumidores que, siendo personas físicas en su vivienda habitual, cumplan alguno de los requisitos siguientes:

  • Tener una potencia contratada inferior a 3 kW en su vivienda habitual.
  • Tener 60 o más años de edad y ser pensionista del Sistema de la Seguridad Social por jubilación, incapacidad permanente y viudedad, percibiendo por ello la cuantía mínima vigente en cada momento para dichas clases de pensión con respecto a los titulares con cónyuge a cargo o a los titulares sin cónyuge que viven en una unidad económica unipersonal.
  • Tener 60 o más años de edad y ser beneficiario de pensiones del extinguido Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez y de pensiones no contributivas de jubilación e invalidez.
  • Ser familia numerosa.
  • Formar parte de una unidad familiar que tenga todos sus miembros en situación de desempleo.

El bono social se materializa en la aplicación de la tarifa de último recurso que corresponda (con o sin discriminación horaria) calculada como un descuento del 25% sobre el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor, cuya metodología de cálculo se regula en el Real Decreto 216/2014, de 28 de marzo, por el que se establece la metodología de cálculo de los precios voluntarios para el pequeño consumidor de energía eléctrica y su régimen jurídico de contratación.

Las tarifas de último recurso son únicas en todo el territorio nacional y deben ser aplicadas por los comercializadores de referencia. Pero desgraciadamente no siempre se cumple esta norma.

Nadie debiera estar sin acceso a la energía. Esta debe ser considerada como un bien común y un derecho inalienable del pueblo y para el pueblo.

 

NUEVAS FORMAS DE GENERACIÓN

Hemos comentado anteriormente las diferentes formas masivas de generar electricidad pero me gustaría centrarme en otros sistemas.

Autogeneración

Como hemos visto, los medios naturales como el sol, el aire o el agua son elementos que nos dan la energía necesaria para ser transformada.

Existen medios tecnológicos para esta acción.  Lo importante es saber que no solo se pueden construir grandes parques eólicos o grandes huertos solares tanto fotovoltaicos como termoeléctricos.

Estas tecnologías se pueden usar a nivel domestico. El problema que existía estaba basado en el poder almacenar energía para paliar posibles faltas de los elementos naturales (noche sin sol, falta de viento, etc). Las baterías no disponían de la capacidad necesaria para poder aportar una energía de calidad sin contar con el tamaño.

Hoy este problema se ha resuelto.  Disponemos de baterías con un tamaño apto para uso domestico con una capacidad necesaria para suministrar energía durante el tiempo necesario.

En este campo no deberíamos descartar en un futuro el uso de las baterías de los vehículos como fuente de almacenamiento.  Esta solución se explicará mas detalladamente en un próximo artículo.

Autoconsumo

Imaginemos que todos los edificios públicos o particulares tuvieran medios de generación para suplir las necesidades mas básicas como es el alumbrado y una mínima potencia.

En este campo entramos en el concepto de “ciudades inteligentes”.

Imaginemos que podamos generar la energía suficiente para nuestro propio suministro.

Imaginemos que pudiéramos generar mas energía de nuestra necesidad y que pudiéramos revertir la sobrante a la red.

Imaginemos. Hoy en día es posible.

Paradójicamente los nuevos contadores que están instalando las eléctricas son de “doble via”, es decir que son capaces de facturar la energía comprada por el consumidor como de contabilizar y por lo tanto facturar la energía revertida a la red.

Energía para la vida

Hemos hablado de la posibilidad de ser auto productor, tecnológicamente existen los medios necesarios para ello.

¿Pero realmente podemos aplicar este sistema a nuestras vidas?

Con el Real Decreto 900/2015, el Gobierno presionado por las eléctricas (no olvidemos las puertas giratorias) ha limitado el uso del autoconsumo.

Si el particular  no se conecta a la red deberá igualmente pagar unos impuestos. Si el “productor” se conecta a la red deberá pagar todo lo relacionada con el llamado “déficit tarifario”, los “peajes”, y otros gastos relacionados con el mantenimiento de la red.

Todo ello, siempre, con la finalidad de seguir enriqueciendo las compañías eléctricas.

Siendo la energía un derecho y una necesidad social no es lógico que los beneficios reviertan a unos pocos.

Estos beneficios deben revertir a la sociedad. Beneficios de calidad, beneficios de servicio, en definitiva beneficio de bienestar.

He obviado hablar de ecología ya que sería muy extenso definir todos los beneficios para la naturaleza y como consecuencia para la gente. No mas combustibles fósiles o energía nuclear.

Conclusión

¿Cómo podemos conseguir este equilibrio?

Es evidente que la actual organización no es la que necesitamos. Estamos financiando la eléctricas no solo con el recibo que pagamos por la energía en el que se incluyen impuestos, tasas, peajes etc. (aproximadamente el 60% de recibo) si no que el Gobierno (es decir nosotros con nuestros impuestos) también aporta un dinero (“déficit tarifario”).

¿No sería lógico pensar que si ya estamos pagando estas cantidades, las eléctricas debieran ser  controladas por el estado? Y no me refiero a esta “intervención” del gobierno que lo único que hace es proteger los intereses de las eléctricas en espera de recibir su “recompensa” en forma de un puesto en el consejo de administración.

Las eléctricas así como las compañías suministradoras de energía (agua, gas) debieran estar bajo los auspicios del estado.  Compañías estatales que realmente puedan regular, controlar y distribuir la energía bajo los conceptos sociales, económicos y ecológicos principalmente.

En definitiva, la naturaleza nos ofrece energía que hemos podido transformar. Trabajemos por que esta energía pueda llegar a todos los hogares al mínimo coste conservando los ideales de solidaridad para que aquellos que no tienen los recurso suficientes puedan acceder a ella

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