Capitalismo y vivienda en España (II): La burbuja inmobiliaria de 1996-2007

Por Josep Maria C.

Este artículo es la segunda parte de una serie que comienza aquí)

Interregno

La primera burbuja inmobiliaria de 1985-1992 reveló, a través del efecto riqueza, cuál era la capacidad de la vivienda para generar crecimiento económico y alimentar el modelo de acumulación español. El abundante acceso al crédito y unos mayores índices de inversión/consumo hicieron que la economía española creciese boyante a niveles que no se habían visto desde finales de la década de 1960 y principios de 1970. Sin embargo, esta pequeña luna de miel basada en la especulación financiera no podía durar permanentemente. La crisis de 1992, producto del estallido del Sistema Monetario Europeo, estranguló las vías de financiación de la burbuja especulativa y dio fin a esta pequeña edad de oro del patrimonialismo español (1).

A pesar de las consecuencias económicas directas del estallido de la burbuja (la caída del PIB y una reducción de los salarios y derechos laborales), esta dejó una serie de lecciones y de dinámicas que pesarían como una losa sobre el futuro desarrollo de la economía política española. La crisis y la pérdida de competitividad del sector manufacturero, la liberalización de las instituciones financieras y la cada vez más asfixiante adhesión a la moneda única europea (Tratado de Maastricht), que atrajo una cantidad ingente de capitales baratos, sentaron las bases para que la construcción y la especulación en vivienda volviesen a colocarse en el centro del modelo de acumulación español (2).

Además, cómo no, no se hizo esperar el cierre institucional necesario para que la próxima burbuja inmobiliaria española alcanzase unos niveles pantagruélicos. La aprobación de la Ley 6/1998 (3), más conocida como la Ley del Suelo, por el ejecutivo de Aznar acabó de apuntalar el próximo ciclo económico. Esta ley, rompiendo con toda la tradición jurídica anterior con respecto a la legislación del suelo, liberalizó la práctica totalidad del suelo urbanizable en España, haciendo que únicamente aquellas parcelas calificadas como no urbanizables estuviesen exentas de potencial actividad constructora (4). No es de extrañar que a partir de este momento fuese posible vivir una experiencia económica como la de los años de la burbuja.

La burbuja inmobiliaria de 1996-2007

La burbuja inmobiliaria de 1996-2007 no solo es importante debido a la mercantilización y especulación sobre un medio de subsistencia como la vivienda, sino también por la altura a la que llegó este proceso. Durante este periodo se construyeron en España más de 4,5 millones de viviendas, una cifra superior a las viviendas construidas durante las décadas de 1960 y 1970 en España (5), y una cuantía superior a las viviendas construidas por Francia, Alemania, Italia y Reino Unido (6 pág. 113). juntas durante estos años (Gráfico 1.1).


Gráfico (1.1) – Consumo de cemento y construcción de viviendas, 1970-2007.
Fuente: (7, pág. 197).

Como ya hemos comentado, este proceso no fue provocado por un aumento de las necesidades de alojamiento de la población, sino debido al despegue de un proceso especulativo basado en el precio de la vivienda. Al aumentar los precios de esta, se generó una sensación de riqueza colectiva (inducido institucionalmente) sobre una población mayoritariamente propietaria de su vivienda. Esta sensación de riqueza empujó hacia arriba el endeudamiento de la población, y de la economía en general, que veía como esas deudas adquiridas estaban cubiertas por el precio de sus inmuebles cuyo valor no paraba de hincharse. De esta manera, el capital adquirido mediante deudas podía ser gastado en consumir y en invertir, principalmente en vivienda, en base al precio creciente de los propios activos inmobiliarios, generando al final una nueva revalorización de los inmuebles. En resumen, un nuevo efecto riqueza.

En este aspecto, las cifras son bastante reveladoras. Mientras el precio de la vivienda (Gráfico 2.1) aumentó en más de un 100 % sobre su valor inicial en este periodo (1996-2007), el consumo de los hogares españoles se multiplicó por encima de los niveles de Francia, Alemania e Italia (Gráfico 3.1).


Gráfico (2.1)- Evolución del precio de la vivienda. Euros por metro cuadrado. Fuente: (7, pág. 59).

Gráfico (3.1) – Incremento anual del consumo doméstico %. Fuente: Elaboración propia, Banco Mundial. *No incluye compra de viviendas.


Todo esto ocurrió al mismo tiempo que la capacidad adquisitiva de los trabajadores españoles se quedaba estancada en base a los salarios. Sumando a esto que durante este periodo, el nivel de endeudamiento de los hogares españoles pasó de un 32,1 % de deuda con respecto al PIB en 1996, a un 81,8 % en 2007, superando -otra vez- a Francia, Italia y Alemania durante esta misma época (Gráfico 4.1). La conclusión parece clara: fue la especulación provocada por el efecto riqueza sobre la vivienda lo que permitió el incremento del consumo y de la inversión.

En consecuencia, el sector de la construcción se convirtió en la principal “industria nacional” (1). Mientras en 1997 la participación directa del sector de la construcción en el PIB era del 11,5 %, en 2006 ascendería hasta el 17,8 %, crecimiento económico que se vería reflejado en el mercado de trabajo: en 1997 el sector de la construcción generaba el 9,5 % del empleo, cifra que ascendería hasta el 13,9 % en 2006. Sin embargo, a la felicidad de esta pequeña edad de oro del capitalismo español le siguió la tragedia. En 2007, la crisis de las hipotecas subprime de Estados Unidos desembocó en la Gran Recesión que estranguló la financiación abundante y barata que había alimentado durante años el boom inmobiliario dejando tras de sí millones de activos inmobiliarios devaluados y millones de familias endeudadas.


Gráfico (4.1)- Deuda de los hogares y de organizaciones sin ánimo de lucro (% PIB). Fuente: Elaboración propia, Eurostat.


Para terminar, sin conocer lo que ha sucedido en el mercado de la vivienda en España durante estos últimos 50 años, es difícil entender el desarrollo y las brechas del capitalismo español durante la última década. La corrupción política, la degeneración institucional, el estancamiento económico y la reducción de nuestros derechos y condiciones de vida son consecuencia directa de la ruptura del modelo de acumulación. Ya que, sin estas consecuencias, a su vez, no se pueden entender los principales eventos de la lucha de clases en España: la luchas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), la reforma laboral de 2012, el 15M, el techo de gasto e incluso la irrupción de Podemos. Porque, a pesar de todo, la vivienda sigue estando en el centro del tablero de la lucha de clases en España y del modelo de acumulación español, y puede que aún más después de la crisis de la COVID-19 de este año. Por eso debemos reflexionar sobre el porqué del conflicto de la vivienda en nuestro país, elaborar cómo queremos y debemos actuar, y situarnos con ventaja para ser vanguardia.

(Este artículo es un resumen fragmentado del proyecto de investigación de final de grado “La industria nacional: la importancia de la vivienda en el Reino de España”, que se encuentra publicado en esta dirección: http://diposit.ub.edu/dspace/handle/2445/169709)

Notas

  1. Naredo, José Manuel. El modelo inmobiliario español y sus consecuencias. 2010, Coloquio sobre urbanismo, democracia y mercado: una experiencia española (1970-2010).
  2. López, Isidro y Rodríguez, Emmanuel. Fin de Ciclo: Financiarización, territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano [1959-2010]. 2010Madrid: Traficantes de sueños.
  3. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto Legislativo 1/1992, de 26 de junio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre el Régimen del Suelo y Ordenación Urbana. Madrid : s.n., 1 de Junio de 1992.
  4. Roca Cladera, Josep y Burns, Malcolm C. La Liberalización del Mercado del Suelo en España: reforma de la legislación urbanística de 1998. 1998, Cadernos IPPUR, págs. 33-59.
  5. Alonso, Raquel Rodríguez. La política de vivienda en España en el contexto europeo. Deudas y Retos. 2009, Boletín CF+S, págs. 125-172.
  6. Aalbers, Manuel B. The Financialization of housing. 2016, London: Routledge.
  7. Naredo, José Manuel, Carpintero, Oscar y Marcos, Carmen. Patrimonio inmobiliario y balance nacional de la economia española (1995-2007). 2008, Madrid: Fundación de las Cajas de Ahorro.

2 Respuestas a “Capitalismo y vivienda en España (II): La burbuja inmobiliaria de 1996-2007”

  1. Entre els fenomens nous que sembla que es consoliden hi ha el de les hipoteques inverses. Representa la hipoteca inversa l’intent d’apropiació per part del sistema financer de l’estalvi acumulat en l’habitatge propi.
    Per diverses raons som el país amb més propensió a la compra d’habitatge propi: manca d’oferta de lloguer en condicions, recerca d’estabilitat, pas de la idea de propietat de la terra del camp a la ciutat en primera generació, amb desinversió de terres i cases dels pobles per a fer-ne entrada de la nova propietat urbana, temor a la inflació…Caldria estudiar-ho amb deteniment.
    Després hi ha la bombolla esclatada el 2008: petita especualció de compra de pis addcional, de casa fora vila per estiueig amb visió de revenda, gran especulació de bancs, caixes i fons d’inversió.
    I ara els efectes de la pandèmia, que seran persistents almenys durant uns anys.
    Finalment, el desastre urbà de Barcelona, amb desajust de la demanda, no solvent als preus exigits, rígids a la baixa
    Bé en resum, excel·lent treball que cal transformar en guia per a l’acció.

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