¿Qué son los planes privados de pensiones?

Per Juan Guil

Si buscas información en Google qué son las pensiones contributivas, te saldrá que es un derecho que tiene toda persona que ha cotizado al menos 15 años. Si buscas información sobre las pensiones privadas, te saldrán ofertas de bancos, entidades financieras, aseguradoras, fondos de inversión, etc., que venden planes de pensiones con una buena rentabilidad, asegurando un buen complemento de la pensión pública cuando te jubiles.

Todas las entidades financieras, especialmente los bancos, utilizan los mal llamados “planes de pensiones” como solución a los déficits del sistema público de pensiones. Promueven campañas que amenazan con un futuro incierto de las pensiones públicas. Utilizan el déficit que tiene la seguridad social para atraer a personas e incentivar que se contraten “planes de pensiones privados”. Siembran el miedo a no poder tener una pensión digna de aquí a 20 o 30 años. 

Los planes privados de pensiones son un gran engaño inventado por el capital financiero. Les llaman “planes de pensiones” cuando son un simple sistema de ahorro. Los bancos manejan directamente el 71 % de esos recursos: más 76 mil millones de euros de los planes individuales.

El dinero es gestionado por los bancos con un riesgo evidente de pérdidas de aquí a 10, 20 o 30 años. Dichos planes, llamados “de pensiones”, no dan garantías y suponen un riesgo importante de tus ahorros debido a la inflación, el IRPF que tendrás que pagar cuando percibas el complemento de pensión y si se invierte en fondos no rentables. Puedes perder parte de los ahorros de toda tu vida.

Los planes de ahorro, como complemento para las pensiones, no son ninguna ganga. En la crisis del 2008-2010 más de un millón de personas que tenían “planes de pensiones” perdieron el 20 % de lo invertido. Asalariados despedidos, autónomos y pequeños empresarios que tuvieron que cerrar sus negocios por la crisis no pudieron recuperar parte de sus ahorros de los mal llamados planes de pensiones.

Para fomentar los planes de pensiones privados y hacerlos más atractivos, los gobiernos han estado haciendo deducciones en la declaración de la renta, que podían desgravarse hasta 8 mil euros como máximo. Los bancos venden estas desgravaciones de la declaración de la renta, sin informarte de lo que pasará cuando una vez jubilado recuperes esos ahorros. Te encontrarás con la sorpresa de volver a pagar el IRPF cuando recuperes lo invertido en el “plan de pensiones”; sumándose a la pensión que percibirás, te subirán los tramos al aumentar tus ingresos, de modo que tendrás que pagar cantidades mayores. Esa información no te la dan los bancos, para que te animes a contratar el mal llamado plan de pensiones.

La pensión pública que se percibe por las cotizaciones que has hecho, jubilación, invalidez, viudedad, etc., la garantiza la seguridad social. Está integrada en los Presupuestos Generales del Estado, y es un derecho constitucional que depende de la cotización que hayas hecho durante tu vida laboral.  Es falso que la alternativa a las pensiones públicas sea los mal llamados planes privados de pensiones. La riqueza la crea el trabajo y una minoría cada vez se enriquece más, y aumentan el fraude y la evasión fiscal por la pasividad y complicidad de los gobiernos anteriores del PP y PSOE.

Las campañas de las entidades financieras, el Fondo Monetario Internacional y el Banco de España, además de utilizar los déficits de la seguridad social, usan el crecimiento de la esperanza de vida de las personas mayores como otro factor perjudicial para el mantenimiento de las pensiones públicas en las próximas décadas: las personas mayores cada vivimos más años y crece el gasto en las pensiones.  La solución que tienen para resolver este fenómeno, cuando hace decenas de años que viene ocurriendo, es la contratación de “planes privados de pensiones”.

El problema está en la precariedad, los salarios bajos, el desempleo, los cierres de empresas, los expedientes que expulsan del trabajo las personas mayores que forzosamente se tienen que jubilar con reducciones del 8 % por año, con pérdidas importante de su pensión. La alternativa a esta situación no son los planes de ahorro, sino acabar con el desempleo, la precariedad y salarios de miseria que no dan para vivir, y peor si estás pagando un alquiler o una hipoteca.

La recomendación 4 del Pacto de Toledo, de aprobarse en el Parlamento en los términos recogidos, le dará estabilidad financiera al sistema público de pensiones. Los presupuestos generales asumirán los gastos impropios que actualmente salen de los recursos de la seguridad social y asegurar por ley el poder adquisitivo de las pensiones mejorando las bajas. No les servirán los argumentos del déficit del sistema público de pensiones para hacer propaganda para vender “planes de pensiones”.

 La mayoría de los planes de ahorro, como complemento de la pensión pública, los contratan altos cargos de empresas, autónomos con recursos, pequeños empresarios, etc. Son muchos los intereses privados que presionan al gobierno para que suba las bonificaciones a estos mal llamados planes de pensiones, y pocos trabajadores pueden acceder a ellos padecen dificultades económicas para llegar a final de mes. Esos recursos deben destinarse a potenciar el sistema público de pensiones; esta ha de ser la tarea del gobierno progresista.

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